Bambi El Venado De Chapinero

Por: Andrés Villa

Desde que comencé a escribir en este blog había tomado la decisión de dejar de lado todos los asuntos políticos. Pensé siempre en hablar de otras cosas para de cierta manera olvidarme de todo lo malo y perverso que ocurre dentro de las esferas del gobierno. Sin embargo, tengo que confesarlo, me ha sido imposible. No ha sido tan eludible como quisiera y mantenerme al margen ha sido todo un reto. No es muy fácil ver cómo los políticos (personajes cínicos, oportunistas y egoístas en su mayoría) hacen y deshacen, mienten y roban, mientras uno trata de quedarse callado. Desafortunadamente, mamertismo aparte, la política de una u otra forma nos toca a todos e influye en nuestro diario vivir y por desgracia, también en nuestro futuro.

Hace algunos días en Facebook vi un meme que me hizo reir bastante y que de inmediato supe le daría nombre a una futura columna. Columna que no pude dilatar más debido a las circunstancias: descaro político en su máxima expresión. En el meme aparecía el actor peliculero de Los Simpsons Rainier Wolfcastle diciendo algo como: “Hola, soy Peñalosa. Tal vez me recuerdes por comedias como ‘Doctorado en París’ y ‘Bambi, el venado de Chapinero’”. En días no he visto un meme tan bueno como ese.  

Imagino que usted como lector, ya ha escuchado bastante acerca de toda la polémica levantada por el actual alcalde de Bogotá Enrique Peñalosa, como para que yo le recuerde de nuevo todo su cirquero espectáculo. Seguramente en algunos días se darán a conocer más cosas así que sólo será cuestión de esperar. Lo que quiero aquí, es hablar de manera más general acerca de todo lo que está alrededor de la actual administración: como los simpson o cualquier película de Disney, un gran montaje. Y no lo digo yo,  los hechos lo han demostrado. O hay que querer hacerse el tonto para no ver las cosas que suceden.

La elección de Enrique Peñalosa no fue más que el éxito de los medios de comunicación ante una ciudadanía crédula, manipulable y distraída. Porque si hubo un factor determinante en su elección, lo fue el tener a los medios de comunicación de su lado, después de haber querido, sin mucho éxito real (aparte del de convencer al ávido televidente), destruir la imagen del alcalde anterior. Y eso se comprueba hoy, cuando ni siquiera los que votaron por él están de acuerdo con su manera de actuar. ¿Engañados? Por el momento callan tratando de no sentirse culpables, mientras lo que deberían hacer es dejar de ocultarse y salir, con justa causa (porque fueron los que lo eligieron), a demandar una Bogotá Mejor Para TODOS, y no para los bolsillos del alcalde y unos cuantos empresarios. Esque si los que no votamos a su favor, nos sentimos indignados, mucho más lo deberían estar los que lo apoyaron y lo llevaron donde está hoy, cuando se demuestra poco a poco, que el señor no es más que un personaje falso. Falso como Bambi, Barbie o Mickey Mouse, aunque en televisión luzca igual de bien a ellos.

Para la elección de un alcalde como él se necesita: trabajo televisivo intenso, desprestigio al oponente, más trabajo televisivo, equipo profesional de creativos y maquillistas, venados bogotanos, generación de pánico, mentiras, títulos falsos, trabajo televisivo, más mentiras, avalancha de partidos políticos a quienes no les importa tener una postura, Paola Turbay en un comercial,  promover sistemas de transporte de buses de tránsito rápido alrededor del mundo en países subdesarrollados, olvidar el trabajo social, acabar con todo lo anterior, trabajo televisivo, muchas más mentiras y poco más. Éxito seguro. Si a él le funcionó, seguro a cualquiera.

Lo bueno del asunto, y en general de estos últimos tiempos, es que personajes como él están quedando al descubierto. Lo malo es que podemos seguir en manos de quienes lo eligieron a él y dos veces a Alvaro Úribe.  Un poquito de agüita fría en la cara a nadie le cae mal si es para despertar.

 

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